Los muñecos anatómicos, una herramienta eficaz

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Cuando un menor ha sido víctima de abuso o agresión sexual, es poco frecuente que pueda expresar verbalmente lo que sufrió. Ya sea por su corta edad, su desarrollo cognitivo, su capacidad de lenguaje, o la comprensión del hecho y el impacto emocional del mismo, disminuyen su capacidad y voluntad de poner en palabras los detalles de su abuso. Además, el miedo a posibles represalias por parte de su agresor o por temor a no ser creído o incluso a ser culpabilizado de su propia victimización, se suman a las razones por las que un niño no puede exteriorizar una experiencia traumática de este tipo. Diversos estudios demuestran que entre el 60% y el 80% de los niños y niñas víctimas de abuso no lo revelan hasta que son adultos.

En el campo jurídico y forense se han diseñado múltiples herramientas para entrevistar y valorar los testimonios de los niños supuestamente abusados. Una de estas herramientas son los muñecos anatómicos que facilitan el relato infantil, especialmente con menores de seis años, ya que poseen escasas habilidades verbales para contar lo sucedido. Cuando el niño es incapaz o tiene dificultad para explicar con sus propias palabras la forma y los detalles del abuso del que ha sido víctima, los muñecos anatómicamente correctos se convierten, junto con otras técnicas, en una herramienta importante para que expresen sus conflictos y representen cualquier tipo de abuso o violencia al que han sido sometidos.

Los muñecos anatómicos representan figuras humanas de diversas edades, provistos de elementos necesarios para personificar a un hombre y/o una mujer, no sólo en lo que respecta a los genitales sino a todas las partes del cuerpo que puedan estar involucradas en todos los actos de abuso. En algunos casos funcionan como mecanismo para tranquilizar o romper el hielo, disminuyendo el estrés y generando confianza antes de dar inicio a una entrevista. Así mismo, pueden facilitar el relato de la experiencia traumática recreando de manera visual lo que no pueden hacer de manera verbalizada y en muchos casos, funcionan como estimulantes para desencadenar recuerdos. Incluso, si un menor está dispuesto a compartir su experiencia, el uso de los muñecos anatómicos reduce de manera importante el estrés que le genera el setting judicial.

A pesar de que en años recientes varios investigadores han puesto en duda su efectividad, existen cientos de estudios que aprueban su uso, siempre y cuando se utilice como una herramienta más y no como prueba única, para evitar y descartar los falsos positivos. En un estudio reciente se comprobó que los niños entrevistados con muñecos anatómicos fueron tres veces más propensos a describir detalladamente el abuso y dos veces más susceptibles a dar el nombre del agresor que los niños que no usaron muñecos.

De igual forma, en casos en donde el niño o niña ha sido entrenado y asesorado para responsabilizar a alguien de un delito sexual, los muñecos anatómicos han sido decisivos dentro de los procesos judiciales, pues un alto porcentaje de estos menores se han retractado o, en otros casos, han aclarado la naturaleza del abuso garantizando que se dicten cargos únicamente por los delitos que realmente cometió el acusado (por ejemplo, manoseo sexual sin penetración).

La controversia generada alrededor de los muñecos anatómicamente correctos radica, básicamente, en el sesgo subjetivo al que está expuesto cada entrevistador y a la falta de capacitación. Por esta razón, algunos expertos confirman la importancia de adoptar un enfoque de trabajo en equipo durante la valoración de este tipo de herramientas con el fin de garantizar la diversidad de posiciones o disciplinas profesionales, género y nivel de experiencia.

Si nosotros los adultos utilizamos varias formas para expresarnos, siendo las palabras sólo una parte de nuestra comunicación, complementándola con una multitud de signos mientras gesticulamos, señalamos o dibujamos cuando exteriorizamos nuestros pensamientos, ¿por qué motivo suponemos que un menor, que las puede necesitar más que nosotros, no obtiene el mismo beneficio para compartir sus experiencias o conocimientos? Si por ejemplo, un niño le manifestara al entrevistador: “No puedo hablar de eso, pero le puedo mostrar”, ¿le negaríamos esa oportunidad?

El problema, finalmente, radica en el medio y no en su propio fin, pues toda evaluación o crítica sobre los muñecos anatómicos como complemento en una investigación, depende de la destreza y capacidad de cada entrevistador. En manos de profesionales bien capacitados y entrenados específicamente en esta técnica, los muñecos se convierten en una herramienta más para garantizar la investigación sobre este tipo de delitos, la mayoría, perpetrados en la más estricta intimidad, donde con frecuencia solo hay dos testigos: el agresor y la víctima.

En Safer Children & Women International trabajamos para que más profesionales puedan detectar, reconocer y prevenir correcta y oportunamente cualquier tipo de abuso o violencia contra niños, niñas, adolescentes y mujeres. Consulte nuestros programas de formación avalados y certificados por Child First® y haga parte de la red de profesionales que trabajamos para construir una sociedad más segura para nuestros hijos y mujeres.

(Artículo basado en el documento Anatomical Dolls and Diagrams de  Gundersen  y  traducido por  Child First® Capítulo Colombia / Safer Children & Women International)

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